25/03/2026 – Desvíos desde el Mar Rojo, cierre del Estrecho de Ormuz y precios del búnker incrementan costos operativo

La agudización del conflicto en Medio Oriente está generando un efecto dominó sobre el transporte marítimo de contenedores, con impactos que van desde el cierre de facto en el Estrecho de Ormuz hasta la consolidación de los desvíos desde la ruta del Mar Rojo, pasando por congestión portuaria, mayores costos de combustible marino y un renovado ciclo alcista en recargos y tarifas.

En el frente energético, los ataques y tensiones en torno al Estrecho de Ormuz —ruta clave para cerca del 20% del petróleo global— han alterado el tráfico de tanqueros y elevado los precios del crudo. Este escenario ya se traduce en mayores costos operativos para las líneas navieras. De hecho, el alza del bunker ha sido inmediata: “Los precios del VLSFO continúan subiendo, con un promedio global de US$1.068 por tonelada”, advierte el analista Lars Jensen, subrayando además un incremento significativo del diferencial con combustibles de alto contenido de azufre.

El encarecimiento del combustible ha impulsado la introducción de recargos de emergencia. Es el caso de CMA CGM que elevó su recargo desde US$150/TEU a US$265/TEU, mientras que otras líneas navieras como OOCLCOSCO y Maersk implementaron EBS (emergency bunker surcharge) temporales. Según Drewry, se espera que estas medidas “impulsen las tarifas de flete”.

En paralelo, la crisis en el Mar Rojo —que ya suma más de dos años— continúa condicionando las rutas globales. Aunque no se trata de un cierre formal, la mayoría de las grandes navieras sigue evitando la zona. Jensen es categórico: “todas las grandes líneas navieras continúan desviando sus rutas alrededor de África”, reflejando que los riesgos no han disminuido pese a las acciones militares.

Este doble foco de tensión ha llevado a una reconfiguración de redes y rutas. “Los propietarios de carga están explorando todas las soluciones disponibles… ya sea mediante puentes terrestres, redireccionamientos o redes alternativas”, explica Peter Sand, de Xeneta. En este contexto, se observa un cambio en los puertos de recalada, con hubs alternativos ganando protagonismo. Un caso emblemático es Nhava Sheva (en la imagen), en India, que “ha emergido como uno de los puertos más atractivos para redireccionar cargas frustradas”.

El impacto en las tarifas spot en estas rutas a nivel regional ha sido significativo. Según Xeneta, el flete entre China y Nhava Sheva aumentó cerca de 70% en un mes, mientras que el segmento más alto del mercado casi se duplicó. “Existe una lucha por la capacidad, con dueños de carga dispuestos a pagar tarifas elevadas para movilizarlas”, afirma Sand.

A nivel global, el efecto se amplifica por la congestión portuaria, que se ha extendido más allá del epicentro del conflicto. “La congestión portuaria continúa expandiéndose a lo largo de las cadenas de suministro marítimas… particularmente en los principales hubs de transbordo en Asia”, advierte Xeneta. Puertos clave como Port Klang (50%), Colombo (46%) y Singapur (36%) muestran niveles elevados, afectando incluso cargas sin destino en Medio Oriente.

La congestión también se observa en puertos alternativos y rutas de desvío. Según Freightos, las líneas navieras están redirigiendo contenedores hacia puertos en Omán, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, apoyándose en conexiones terrestres, además de intensificar el uso de hubs en India. Sin embargo, esta estrategia está generando nuevas presiones: “La congestión ya está aumentando en estos puertos alternativos, así como en India”.

En cuanto a las tarifas spot, a nivel global, el impacto es heterogéneo. Drewry reporta que su World Container Index (WCI) subió 2% semanal hasta US$2.172/FEU, con incrementos más marcados en el Transpacífico. No obstante, el verdadero impulso podría venir de los recargos: “las líneas navieras han anunciado una ola de recargos de emergencia, PSS (peak season surcharge) y GRI (general rate increase)… algunos de ellos por miles de dólares por contenedor”, apunta Freightos.

Aunque algunos analistas anticipan resistencia de los propietarios a estos incrementos, la tendencia apunta al alza. Como resume Sand: “Estamos viendo exactamente lo que anticipábamos… mayores tiempos de tránsito y recargos aplicándose de forma generalizada”.

Con cerca de 800.000 contenedores mensuales que antes ingresaban a la región afectada, la industria enfrenta el desafío de mantener las cadenas logísticas operativas en un entorno de alta incertidumbre. En este escenario, los desvíos, los costos crecientes y la inestabilidad tarifaria se consolidan como variables estructurales del comercio marítimo global.

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