15/05/2026 – Aunque las navieras han logrado aplicar recargos y trasladar parte del mayor costo energético, la debilidad de la demanda limita una recuperación sostenida de las
El mercado global del transporte marítimo de contenedores vuelve a navegar en aguas inciertas. La crisis en el Golfo Pérsico, la volatilidad del combustible y la fragilidad de la demanda están generando un escenario complejo para navieras, cargadores y operadores logísticos, con efectos desiguales según la ruta y la exposición de cada servicio a los mayores costos energéticos.

De acuerdo con el más reciente análisis de Freightos, elaborado por Judah Levine, jefe de Investigación de la compañía, las tensiones en el Estrecho de Ormuz siguen ejerciendo presión sobre los fletes. El reporte señala que Maersk enfrenta costos adicionales cercanos a US$500 millones mensuales por el aumento del combustible asociado a la crisis, aunque su CEO, Vincent Clerc, afirmó que la naviera ha logrado trasladar hasta ahora esos mayores costos a los clientes mediante tarifas más altas.
El Estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del comercio mundial. Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, en 2024 circularon por esa vía alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo y derivados, mientras que más del 80% del crudo, condensados y gas natural licuado que transitó por el estrecho tuvo como destino mercados asiáticos.
El impacto sobre los fletes, sin embargo, no ha sido uniforme. Freightos indica que las tarifas transpacíficas se ubican cerca de US$1.000 por FEU por encima de los niveles previos al conflicto. En cambio, las rutas Asia–Europa, que habían subido algunos cientos de dólares por FEU en marzo, retrocedieron en buena parte hacia valores anteriores a la guerra. En Asia–Norte de Europa, los precios llegaron a subir 10% semanal hasta US$2.850/FEU, aunque luego mostraron señales de retroceso.
Drewry también registró un repunte reciente. Su World Container Index subió 12% al 14 de mayo, hasta US$2.553 por contenedor de 40 pies, impulsado por alzas en rutas transpacíficas y Asia–Europa. La consultora atribuyó el movimiento a recargos de combustible, recargos de temporada alta, ajustes de capacidad y un adelanto de reservas por parte de cargadores que buscan evitar mayores disrupciones.
Aun así, el mercado está lejos de repetir el escenario de 2021. Freightos advierte que la demanda estacional débil y la sobrecapacidad siguen limitando la capacidad de las navieras para sostener aumentos de tarifas. En otras palabras, los costos suben, pero no siempre existe suficiente fuerza comercial para trasladarlos completamente a los clientes sin afectar volúmenes.
La paradoja actual es que Ormuz no es necesariamente la principal ruta del contenedor global, pero sí es una arteria crítica para la energía que mueve a toda la industria marítima. Cuando el combustible se encarece, el efecto se filtra hacia el bunker, los recargos, los seguros, las decisiones de ruta y los precios finales de transporte. Por eso, una crisis localizada en el Golfo puede terminar influyendo en contratos y tarifas muy lejos de Medio Oriente.
En este nuevo equilibrio, la industria marítima opera entre dos fuerzas contrapuestas: por un lado, un shock energético y geopolítico que empuja los costos hacia arriba; por otro, una demanda global que todavía no muestra la suficiente fortaleza para sostener alzas generalizadas.