22/06/2026 – Respuesta se encontraría en la mayor disciplina con que las líneas navieras gestionan sus flotas

El sector marítimo-portuario atraviesa una etapa de reconfiguración marcada por dos fuerzas que avanzan en paralelo: una nueva estrategia de gestión de capacidad por parte de las líneas navieras que está modificando la relación entre oferta, espacio disponible y tarifas y la transformación de los flujos comerciales globales impulsada por las nuevas rutas lideradas por China, expone el analista de la industria marítima, portuaria y logística Jon Monroe.

En primer lugar, el analista plantea interrogantes sobre la situación actual en la ruta Transpacífico, donde observa una aparente contradicción entre el crecimiento de la capacidad disponible y la percepción de escasez de espacio para los embarques. “A primera vista, la dinámica del mercado no tiene mucho sentido”, afirma, al señalar que el crecimiento de la demanda continúa siendo moderado, los indicadores económicos muestran cautela en el consumo y varios analistas anticipan presión a la baja sobre las tarifas de transporte marítimo de contenedores.

Sin embargo, los importadores de Estados Unidos continúan enfrentando restricciones de espacio, reducciones en asignaciones y la necesidad de reservar con semanas de anticipación. Según Monroe, esto ocurre pese al fuerte crecimiento de la flota mundial: durante los primeros cinco meses de 2026 las líneas navieras incorporaron aproximadamente 800.000 TEUs de capacidad adicional mediante más de 120 nuevos buques.

El analista destaca que la flota activa de portacontenedores aumentó desde cerca de 33 millones de TEUs al inicio del año hasta aproximadamente 34 millones de TEUs hacia junio, mientras el libro de órdenes de construcción de buques alcanzó casi 11,8 millones de TEUs, equivalente a cerca del 35% de la flota existente.

Bajo condiciones normales de mercado, este aumento de capacidad debería traducirse en mayor disponibilidad de espacio y presión a la baja sobre los fletes. No obstante, Monroe sostiene que la explicación está en la forma en que las líneas navieras están administrando sus activos. “La industria no enfrenta una escasez de buques. De hecho, está experimentando una de las mayores expansiones de capacidad de su historia”, indica.

A su juicio, la pandemia modificó la estrategia de las líneas navieras, que dejaron atrás un modelo basado principalmente en redes estables y participación de mercado, para adoptar una gestión más flexible orientada a maximizar retornos. “Las líneas navieras se han vuelto mucho más disciplinadas y estratégicas en cómo emplean esa capacidad”, explica.

De esta forma, la menor disponibilidad percibida en algunas rutas no respondería a una falta real de buques, sino a decisiones operacionales destinadas a equilibrar capacidad, rentabilidad y desempeño financiero. Para el analista, el mercado actual refleja una nueva etapa en la industria, donde la gestión estratégica de la oferta se ha convertido en un factor clave para determinar la evolución de las tarifas y los servicios marítimos.

El factor “China”

Por otro lado, el analista plantea que uno de los principales motores de cambio en la industria marítima es la Iniciativa de la “Franja y la Ruta” de China, un proyecto de largo plazo orientado a modificar los flujos globales de comercio mediante inversiones en infraestructura.

A través de inversiones en puertos, carreteras, ferrocarriles, parques logísticos, zonas industriales e infraestructura digital, China está desarrollando conexiones comerciales entre Asia, África, Medio Oriente y Sudamérica, con el objetivo de “reducir la dependencia de las cadenas de suministro tradicionales y proporcionan a las economías en desarrollo un mejor acceso a los mercados globales”, señala Monroe.

Según el analista, estas inversiones no solo facilitan el intercambio comercial, sino que también consolidan vínculos económicos entre China y los países participantes. Las economías emergentes obtienen nuevas oportunidades de exportación, inversión extranjera y desarrollo industrial, mientras China amplía su acceso a materias primas, productos agrícolas, recursos energéticos y mercados de consumo.

Este escenario estaría favoreciendo la expansión de nuevas rutas marítimas, especialmente en tráficos Sur-Sur que conectan China con África, Sudamérica, el Sudeste Asiático y Medio Oriente. Monroe indica que las líneas navieras ya están adaptando sus redes para capturar estas oportunidades mediante el despliegue de buques de mayor tamaño y la ampliación de servicios.

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